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viernes, diciembre 15, 2006

THE WAY WE WERE. PSICOANÁLISIS MUSICAL


Llega un nuevo meme, esta vez me lo manda
Carmen desde Antherea, y debo decir que he sudado la gota gorda. Tal y como me van las cosas últimamente en el terreno sentimental, lo que está claro es que dentro de unos meses seguro que pondría otras canciones totalmente distintintas para definir según qué.

¿Eres hombre o mujer?
No surprises. Radiohead.

Descríbete:
Thrillseeker. The Divine Comedy.

¿Qué sienten las personas cerca de ti?

Everything in its right place. Radiohead.

¿Cómo te sientes?
I might be wrong. Radiohead.
I wish I can. Muse.
Nunca me entero de nada. Los planetas.

¿Cómo describirías tu anterior relación sentimental?
Everyday I love you less and less... Kaiser Chiefs.
Feels like pain. The Grates.


Describe tu actual relación con tu novio/a o pretendiente(s):
Let's call it love. Sleater Kinney
Where is my love? Cat Power


¿Dónde te gustaría estar ahora?
Around the world. Daft Punk.

¿Cómo eres respecto al amor?
Fire, fire. M.I.A
I'll be yours. Placebo
.
Can't get you out of my head. Kylie Minogue


¿Cómo es tu vida?
Oh my God. Kaiser Chiefs.

¿Qué pedirías si tuvieras sólo un deseo?
Violently happy. Björk

Escribe una cita o frase famosa.
"Why don't you remember my name?" Paranoid Android. Radiohead.

Ahora despídete:
Song to say goodbye. Placebo.

Lo bueno de que te gusten atormentados como Thom Yorke es que luego va muy bien para este tipo de papeletas. Ala, le paso el marrón a Anita B. de El callejón de los gatos; a Ángel de La conjura de los necios y a Miranda de Noches de Tokio y miel. Se lo iba a pasar a Abogada y a Hans, pero alguien se me ha adelantado con otro meme y no es plan ser tan monotemáticos.
Y si alguien quiere psicolanalizarse musicalmente en los comentarios, está invitadísimo/a; tiene algo de catalizador la mar de recomendable.



miércoles, septiembre 13, 2006

SERIES Y SERIALES QUE NO PROTAGONIZO


Más vale tarde que nunca, dicen, así que me dispongo a recoger el testigo que lanzó el bienhallado Androide Paranoide allá por finales de julio. Insensatamente instaba a unos cuantos/as a decantarnos por nuestras seis series favoritas de antaño y seis de ahora. A tenor que soy una adicta a las series, seguramente tiraré al alza.


DEL PASADO.
1. Luz de luna. Indiscutiblemente mi serie favorita allá por el pleistoceno, en especial la entrañable señorita Topisto.
2. Ravioli: una serie absurda sueca o noruega (el hijo pequeño se llamaba Pepe porque había sido concebido en la costa de Málaga)
3. Radio Cincinatti
4. Uve
5. Retorno al Edén: un culebrón donde a una mujer le desfiguraba la cara un cocodrilo y luego se hacía modelo, aprovechando la cirugía.
6. "Els joves" (no sé si a parte de TV3 se emitió por ahí).
7. El imperdible Parker Lewis.
8. El capítulo de Falcon Crest en que David descubre que es hijo de Ángela Chaning.
9. Momento cursi a morir: Anne of Green Gables (Ana de las Tejas -que no cejas- verdes).


DE AHORA
1. Perdidos. Encabeza el ránking sin ningún género de duda (quedan 20 días para que empiece la tercera temporada en EEUU; hoy además empieza la segunda en la primera -que ansío volver a ver sin subtítulos a destiempo para fijarme en todos los puñeteros detallitos-). Auténtica adicción.
2. House, of course
3. Six feet Under. Amo a Ruth y a Brenda.
4. Mujeres Desesperadas primera y segunda temporada . Amo a Brie Van de Camp y odio a ésa que tiene cara de Jocker de batman.
5. "Porca Misèria". Es un poco presuntuosa pero tiene puntitos majos (es una serie catalana protagonizada -mal- y escrita -bien- por el odiado Joel Joan).
6. Algún capítulo suelto de Anatomía de Grey.
7. La primera temporada (el resto es bazofia) de Nip Tuck.
8. Futurama y en concreto, Bender.

Y ya tá.

viernes, junio 09, 2006

AQUELLAS ABSURDAS COSAS DE LA ADOLESCENCIA


En la adolescencia hacemos muchas tonterías. Eso no es ninguna novedad. La novedad es encararse con ellas 15 años más tarde. Y eso he decidido hacer: amigos y amigas, aun a riesgo de que me déis puerta, hoy voy a confesar una lista vergonzosa de chorradas vitales de ésas que ya no se pueden cambiar, que forman parte de mi vida. No es que una haya dejado de hacer el primo, qué va (seguramente de aquí 15 años escribiré otra lista con las gilipolleces de los casi 30), pero ha llegado la hora del exorcismo. Yo Mila, confieso que de púber hice cosas como:
- Ir a un concierto de Roxette
- Hacer playback delante del espejo de mi habitación con el cepillo del pelo, imaginándome que cantaba "la fuerza del destino" delante de toda la clase.
- Comprarme (glups, éste es muy duro!) el primer disco de Mariah Carey (me he puesto roja y todo al escribirlo)
- Imaginar en clase de mates que en una excursión nos perdíamos el chico que me gustaba y yo en medio de un paraje inhóspito. Por supuesto, él aprovechaba la ocasión para declararme su amor incondicional (cosa harto difícil, teniendo en cuenta de que casi no hablábamos).
- Escribir un diario cursi a morir
- Coleccionar citas de ésas de "Si lloras por no poder ver el sol..." ¡Puaj!
- Admirar a todas mis compañeras de clase con "esa seguridad en si mismas" (en realidad eran unas pendonas desorejadas, hoy reconvertidas en sosas señoras, pero para mi eran diosas del saber estar).
- Depilarme con cuchilla y no con cera (aún hoy pago las consecuencias)
- Enamorarme siempre del más petardo de la clase, y ni aún así comerme un rosco.
- Ponerme roja como un tomate cuando algún chico sin gafas o aparatos en los dientes me pedía la hora
- Llevar un sombrero de paja a lo "Tom Sawyer" el primer día de clase en un cole nuevo. Aún me sobrevienen las risas algunas noches de insomnio, como una pesadilla crónica.
- Tener taquicardias antes de cada episodio de Luz de Luna (bueno, eso no estaba tan mal)
- Aceptar que mis primeros sujetadores fueran de un horrendo color carne sin rechistar
- Ir a cortarme el pelo, no ser capaz de detener a la peluquera en su arrebato de creatividad chusquera y salir convetida en Joey Tempest, el cantante de Europe.
- No encontrar el valor para decir a la señora de la tienda que esos tejanos apretados no me gustaban, por mucho que estuvieran de moda (haced la ecuación: Pelo a lo cantante de Europe + tejanos apretados-lavados a la piedra, of course- = a... )
- Y por último, pensar que me merecía ser taaaan desdichada por tonta y tímida.
Menos mal que alos 18 se me pasó la gilipollez. Ya me siento mejor. Gracias por escucharme.

viernes, marzo 03, 2006

¿QUÉ FUE DE…?


Me he topado con el blog sobre una tal Krinstin Jenkins y he sentido mucha rabia por no haber visto ninguna peli de ella. Por lo que dice biógrafo, parece un prodigio de diva de serie B. No es que yo esté muy puesta en el género cinematográfico, pero me encanta ver la pasión con la que su admirador habla de sus películas y de ella misma. Esa especie de adulación tan sincera, esa labor de tratar de recuperar su memoria merece un gran aplauso.
Como la Jenkins ésta, hay mucha gente de la que ya no sabemos nada. Siempre me venía a la cabeza dentro de esta categoría Pablo Abraira, pero justamente oí por la radio que saca un nuevo disco. Igual que Humberto Tozzi. ¿No deberían permanecer en la ausencia, a lo sumo recordados fervientemente por algún biógrafo nostálgico? Bueno, eso va a gustos, desde luego…
Hay otros ejemplos claros y clásicos: los Parchís, toda la panda de Verano Azul, Eva Nasarre, Verónica Mengod (aunque creo que hace publirreportajes), los Pecos….

De momento, gracias al ¿qué fue de..? de La Coctelera, hay muchos mitos del cine que ya podemos rastrear. ¡Qué raro que no hayan mencionado a la Jenkins aún!

jueves, febrero 23, 2006

Y TÚ, ¿DE QUÉ TIEMPO ERES?





Odio la expresión “es una chica de su tiempo” o “es un hombre de su tiempo” o chorradas de ésas (nota: se emplea mucho con miembros de la realeza postiza, tipo leti o mettemari). A ver, de qué tiempo va a ser alguien sino del que le toca vivir. Digo yo. Bueno, el caso es que si estás divorciada, o no vistes como la señorita rottermeier, o tienes un trabajo , ya eres de tu tiempo. Yo era muy de mi tiempo hasta la semana pasada, no porque cayera en un agujero espacio temporal, sino porque ya no puedo ir en bici (que es algo muy antiguo pero que vuelve a estar de moda). Ya no voy en bici por dos motivos de peso: El primero es que ayer la pereza me aconsejó atar la bici a una farola de mi barrio obrero para ahorrarme los tres pisos a pie hasta mi casa, y se la llaveron a golpe de alicate en un decir “la madre que te parió”. El segundo va supeditado al primero (o al menos, a la decisión de comparme una nueva bici): tengo mucho miedo a caerme y partirme la crisma, y la verdad, no me decido a ponerme uno de esos cascos de ciclista taaaaaaaaaaaaan feos (uff, qué superficial me ha quedado, pero es que son muy antiestéticos. Y con la suerte que tengo, seguro que me encuentro a Leo el día que me lo pongo).
Ahora que lo pienso, tampoco en el aspecto tecnológico soy “muy de mi tiempo”: mi móvil pesa más que el set de maquillaje de Belén Esteban y mi ordenador fue bautizado hace poco por mi amiga Marta como El Abuelo.
Pero qué narices, tengo un blog. Eso es muy de este tiempo, ¿no?

martes, febrero 14, 2006

EL DISCRETO ESPANTO DE LA MODERNIDAD

Cuando algo es moderno de verdad, (creo yo, humildemente), significa que aún no está instaurado, que va por delante de lo convencional. Así que la verdadera modernidad es espantosa, ya que va avanzada al gusto común y mayoritario, con lo que el imaginario individual y colectivo aún no ha podido asimilarla.
Luego está la modernidad ésa de pote; una burda copia de recortes de prensa internacional, un collage de actitudes, poses, aforismos y tendencias cuyo resultado final suele materializarse en el siguiente perfil (que, para que negarlo, en el caso masculino no me deja nada indiferente): hombre, 28-35 años, patillas y pelo encrespado (o cabeza rapada al cero), zapatillas deportivas japonesas, superposición de mangas cortas-largas y de tejidos camisa-algodón; gafas de pasta o de montura flotante, alguna excentricidad menor como la uña del dedo meñique pintada de negro o una leve ralla de lápiz de ojos en el lagrimal; música tecno fluyendo con delicadeza de los altavoces del mac, consignas pop en el corcho de la pared de su estudio, flyers de discotecas cool, palabras como ésas precisamente, cool, o flyer, o trendy-setter, o staff en su vocabulario. Si es mujer, la moderna de pote suele vestir de negro y dorado, con un collar-rosario o de piedras grandes y pesadas (y por extensión, incómodo), falda corta y de vuelo, botas atrevidas y feas (porque los ochenta, no nos engañemos, han causado un daño que la tendencia actual pretende a todas luces volver a infligir), pelo negro azabache, asimétrico, de flequillo mini o desfilado, ojos ahumados, rasgos envidiables, voz profunda; una vespa primavera, un maxibolso de piel negra, mitones sin dedo en invierno, brazaletes de oro viejo en verano.
El problema viene cuando me doy cuenta de que ofrezco yo misma conatos de falsa modernidad en mi manera de ser y de parecer. Paradojas del nuevo milenio. Mi nombre mismo, Mila, rara vez es cuestionado, (aunque a menudo sí mal escrito), por la legión de modernos que saben de la existencia de Milla Jojovich. Cuando entré en la redacción de la revista de tendencias en la que trabajé durante siete meses, Claudia, mi redactora jefe, lo dio por bueno sin más, así que no tuve que explicar lo que constantemente se me demanda, y con lógica, en otras parcelas sociales como la parada de fruta y verdura del mercado de mi barrio (obrero) o la recepción del ambulatorio de mi distrito:
–¿Mila?¿Y qué nombre es ése?
–Milagros –repito yo, hastiada.
Y sé que el verdadero milagro es que el interlocutor o interlocutora no se muera de risa.