martes, septiembre 12, 2006

Mi Odisea particular. Gierassimo y la cabra, part uán (1)

Cuando Marta y yo llegamos a Ithaki, en el mar Jónico, no sabíamos si nos íbamos a encontrar el paraíso en la tierra o un peñasco sin playas. Al poner un pie en el minipuerto nuestros temores se disiparon: aquello era el cielo, y allí los ángeles eran morenos, iban en vespino y se les marcaban las abdominales.

Habíamos alquilado un apartamento en la capital, Vathy, un pueblo pequeño y amigable con una bahía que convertía el agua de mar en un lago. Estaba llena de veleros y yates flipantes que hacían paradas de corta duración, quizás camino de un destino más glamouroso en el mar Adriático. En Ithaki, las playas que hay son de “rolin estons” y sus aguas son transparentes con pececillos simpáticos que se te acercan cuando entras en el mar. Vamos, una delicia.

A los dos días ya habíamos recorrido media isla (de unas dimensiones parecidas a Formentera) con una moto fea que alquilamos. Establecimos una rutina la mar de relajante: por la mañana, en busca de una nueva playa, por la tarde, siesta, cerveza y verlas pasar; por la noche, cena y copas en el bar de Niko, que sabía decir buenas noches, barça e hijoputa.

A mitad de semana alquilamos una especie de zodiac rígida y nos dedicamos a bordear un cacho de isla en busca de calas desiertas. Tras un islote nos encontramos con un extremo montañoso; los acantilados acababan abruptamente en el mar y las rocas esculpían pequeñas grutas de color negro. Acercamos la barca llenas de curiosidad; yo me sentía protagonista de un documental de la dos del tipo “Caprichos de la erosión y del mar”, aunque el bikini de Andrés Sardá y el gorrito surfero no le daba mucha credibilidad a la expedición. Y entonces vimos la cabra.

Ithaki es montañosa, y los pastores tienen manadas de cabras saltarinas que pastan a sus anchas, cortando la única carretera que hay siempre que tú quieres pasar. Aquella cabra (negra, para más inri), había ido bajando por las rocas y se encontró atrapada en una minúscula roquita, rodeada de mar y de una pared escarpada en la montaña.

Tuvimos un momento de ofuscación en el que incluso se nos pasó por la cabeza hacer subir la cabra a la barca para llevarla a tierra firme (desistimos cuando empezó a resoplar y a patear en clara señal amenanzante).

Volvimos al pueblo donde nos habían alquilado la barca. El “alquilador” nos dijo que las cabras eran de Panos, el dueño del chiringuito de la playa de al lado. Así que nos fuimos a allí y cual misión imposible, salté cerca de la orilla y triunfante me acerqué al chiringuito al grito de “we have finded de goat!”. A Panos, tras comprobar que no era una guiri perturbada, se le iluminó la cara. Confesó que la había dado por muerta. Su mujer apareció por detrás blandiendo una lechuga a modo de saludo y gritando “we will rescue the goat”.

Panos empezó a organizar una expedición de rescate. Me dijo que iría con su hijo Gierassimo. Y entonces se lo pedí:
–¿Podemos venir?
En ese momento, el rescate de una cabra me parecía una aventura más excitante que colarse en una fiesta vip sin invitación. Él asintió con la cabeza y gritó hacia el interior del chiringo el nombre de su hijo.

Y entonces apareció, huelga decir que cual Adonis esculpido en mármol porque es una metáfora facilona. Gierassimo, el hombre. Bueno, más bien el jovencito, porque yo le sacaba unos cuantos años. Creo que ante su visión se me desencajó la mandíbula una décima de segundo pero lo disimulé. Su padre le dio cuatro instrucciones en griego y me señaló. Se acercó y en un inglés bastante bueno me dijo:
–Hola, soy Gierassimo. ¿Tú nos llevas hasta la cabra?
Y estreché su mano grande con sonrisa de idiota, metiendo barriga y diciendo:
–Claro. ¡Ha llegado la hora del rescate!
Su padre sacó una zodiac bastante ajadilla y nos dijo que Gierassimo vendría con nosotros delante. En cuatro zancadas se plantó en nuestra barca de alquiler. A Marta casi le da un síncope al ver a semejante ejemplar saltando como si tal cosa a cubierta y haciéndose con el control del timón. Ella y yo cruzamos mirada y resoplido.
–Vamos a rescatar la cabra–le dije en castellano.
–Por mí, como si vamos a las islas Mauricio. Siempre que él venga, claro.
Y nos pusimos en marcha, Gierassimo mirando al horizonte como un vigía experto y nosotras mirando su torso como si fuera la octava maravilla del mundo.

9 comentarios:

Luisru dijo...

Me alegro de que hayas vuelto con el lapiz igual de afilado. Esta historieta me ha recordado a la segunda parte de Bridget Jones, cuando se va a Tailandia con su amiga Sharon y... Bueno, el resto es historia.

mila dijo...

ups, no vila ni leíla.
Pero mis affairs están pasando a la historia a marchas forzadas!

pikonasso dijo...

tus historias enganchan una barbaridad
androide paranoide nos ha presentado
espero impaciente la segunda parte!

Anónimo dijo...

Tu amiga Marta y tú estáis como una cabra. Comentario fácil y tentador.
Sigue escribiendo Mila, lo haces muy bien. Y gente que haga bien las cosas hay pocas, algún día te contaré las historias de mi gestor, un sinvergüenza.
Quñe envidia de Itaqueños! Tenerte por ahí en biquinis de Andrés SArdá... Mmmmm

ScullyMD dijo...

Queremos la part chu y las que hagan falta Mila!!!! Por dios, no nos dejes con la intríngulis!!!!!!!!!

djflow dijo...

¡Bienvenida de nuevo!

Le juro que cuando he visto lo de "Gierassimo y la cabra" me he imaginado algo completamente distinto

¿Tienen algo de especial los biquinis de Andrés Sardá? Manifiesto mi desconocimiento textil más profundo

¡Ah! Y tiene usted razón, los coches en Berlín no hacen ruido (cuestión de no-claxon) y la gente tampoco.

Estoy prácticamente marchándome, nos vemos y nos leemos en octubre...

¡Salud!

pau dijo...

Ánimo...
Hay muchos Gierassimos esperando la ocasión, solo falta abrir bien los ojos y verlos.
Me gusta tu aventura, es simpática y divertida.

Un abrazo

Indómita dijo...

Cómo si fuera?
Seguro que su torso era la octava maravilla del mundo.
Sé de qué hablas.
Uf.
Cuenta más.

Miri dijo...

Al leer mi flog una ciberamiguita fotologuera me pasó este link tuyo.
No veas cómo me he reido. Qué nos está pasando?
Por cierto, además, me gusta como escribes. Un besito. Te dejo el link con el flog, el día en cuestión, vaya.

http://www.fotolog.com/wendylooks4/?pid=9304176