martes, febrero 14, 2006

EL DISCRETO ESPANTO DE LA MODERNIDAD

Cuando algo es moderno de verdad, (creo yo, humildemente), significa que aún no está instaurado, que va por delante de lo convencional. Así que la verdadera modernidad es espantosa, ya que va avanzada al gusto común y mayoritario, con lo que el imaginario individual y colectivo aún no ha podido asimilarla.
Luego está la modernidad ésa de pote; una burda copia de recortes de prensa internacional, un collage de actitudes, poses, aforismos y tendencias cuyo resultado final suele materializarse en el siguiente perfil (que, para que negarlo, en el caso masculino no me deja nada indiferente): hombre, 28-35 años, patillas y pelo encrespado (o cabeza rapada al cero), zapatillas deportivas japonesas, superposición de mangas cortas-largas y de tejidos camisa-algodón; gafas de pasta o de montura flotante, alguna excentricidad menor como la uña del dedo meñique pintada de negro o una leve ralla de lápiz de ojos en el lagrimal; música tecno fluyendo con delicadeza de los altavoces del mac, consignas pop en el corcho de la pared de su estudio, flyers de discotecas cool, palabras como ésas precisamente, cool, o flyer, o trendy-setter, o staff en su vocabulario. Si es mujer, la moderna de pote suele vestir de negro y dorado, con un collar-rosario o de piedras grandes y pesadas (y por extensión, incómodo), falda corta y de vuelo, botas atrevidas y feas (porque los ochenta, no nos engañemos, han causado un daño que la tendencia actual pretende a todas luces volver a infligir), pelo negro azabache, asimétrico, de flequillo mini o desfilado, ojos ahumados, rasgos envidiables, voz profunda; una vespa primavera, un maxibolso de piel negra, mitones sin dedo en invierno, brazaletes de oro viejo en verano.
El problema viene cuando me doy cuenta de que ofrezco yo misma conatos de falsa modernidad en mi manera de ser y de parecer. Paradojas del nuevo milenio. Mi nombre mismo, Mila, rara vez es cuestionado, (aunque a menudo sí mal escrito), por la legión de modernos que saben de la existencia de Milla Jojovich. Cuando entré en la redacción de la revista de tendencias en la que trabajé durante siete meses, Claudia, mi redactora jefe, lo dio por bueno sin más, así que no tuve que explicar lo que constantemente se me demanda, y con lógica, en otras parcelas sociales como la parada de fruta y verdura del mercado de mi barrio (obrero) o la recepción del ambulatorio de mi distrito:
–¿Mila?¿Y qué nombre es ése?
–Milagros –repito yo, hastiada.
Y sé que el verdadero milagro es que el interlocutor o interlocutora no se muera de risa.

6 comentarios:

Objetivo dijo...

Hola Mila, te gustaría quedar conmigo?? Me gusta tu Blog, me gustas tú. Te gusta Manu Chao? Chao!

mila dijo...

qué disperso y cacofónico que eres!

djflow dijo...

Estimada Mila:

Gracias por su visita, su comentario y bienvenida (por lo que a mí repecta, al menos) a la blogosfera.

Antes que nada, mi más sincero pésame por haber trabajado en la revista de tendencias. Conozco personas que no lograron sobrevivir...

Veo que es usted una ávida y avispada observadora de la realidad y de "lo moderno" (esos benditos "gafapastas" a los que debería dedicar ipso facto algún que otro pedazo de mi propio blog).

Persevere, por favor, que apunta usted maneras. Y hablando de apuntar, queda usted apuntada en mis lecturas habituales.

Espero que sigamos en contacto.

Reciba un cordial saludo de éste su diyéi.

MALiZiA dijo...

Hola Mila, llegué aquí por un comments que publicaste en el blog de Bestiaria, me gustó y cliqueé tu link.
Estoy de acuerdo con eso de la modernidad y que en pos de lo moderno hay que aguantar cada cosa, aunque como vos dijiste mea culpa a vece me veo yo adentro de lo mismo.
Saludos, y seguiré visitándote.

Pablo Gamo dijo...

La modernidad es una engañifa... si acaso intentemos buscar lo posmorderno o el culmén de la cultura que en mi modesta opinión es lo rancio!


Devuelvo su visita y comentario. Le elogio el viejo truco ponerse a buscar blojs ajenos de enlace en enlace y publicitarse, es la mejor forma de darse a conocer.

Un salute, nos leemos

Luisru dijo...

Lo de las revistas de tendencias es un concepto taaan difuso. Por ejemplo, el Rockdelux se considera a si misma una revista de tendencias, ¿lo es?
Genial el final de tu post.